Cindy Louper, RADIO LEVELHITS.COM

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Cyndi Lauper entra en el escenario. Sus cabellos vuelven a estar teñidos de rojo y desaliñados. Han pasado tres décadas desde que “Girls just want to have fun” la catapultara a la fama y acaba de recoger los venerados Tony Awards. Fiel a su estilo extravagante durante todos estos años, la icono del pop durante los ochenta recogió el premio a la mejor música por la composición de su primer musical, “Kinky Boots”.

 “En el rock ‘n’ roll no se llora”, dijo al recibir el premio la cantante, que luchaba contra las lágrimas. El sábado celebra su 60 aniversario y si decide repasar su carrera verá numerosos altibajos.

 Esta mujer activa, a la que se veía bailar sin parar en los videos de MTV en los años ochenta, no sólo ha sido cantante, sino también actriz, mánager de wrestling, activista por los derechos de las lesbianas y los gays, entre otros.

 Tan sólo unas pocas estrellas del pop han tenido tanta repercusión, y con tanto éxito. Su álbum debut “She’s so unusual”, con éxitos como “Girls just want to have fun” y “Time after time” vendió en todo mundo 16 millones de copias. Su carrera en cifras es impresionante: más de 50 millones de discos vendidos.

 Lauper creció en el barrio neoyorquino de Queens. Cuando tenía cinco años comenzó a entusiarmarse con la música: bailaba en la casa con los discos que su madre tenía de musicales; a los doce años su hermana le enseñó a tocar la guitarra y a esa edad también comenzó ya a teñirse el pelo y vestir de forma extravagante.

 Su madre, de origen italiano, se separó pronto de su padre, y trabajaba como camarera para sacar adelante a sus hijos, algo que marcó a la joven Cyndi. Ella se evadía con la música, escuchaba a Judy Garland, Billie Holliday, Ella Fitzgerald y los Beatles.

 De joven intentó entrar en varias bandas y cantaba canciones de Jefferson Airplane, Led Zeppelin y Bad Company. Los críticos comenzaron a elogiar su voz y se preguntaban por qué cuando ya acariciaba los 30 todavía no había conseguido la fama. Cuando en cierta ocasión se le preguntó por su edad, la cantante replicó: “¿pero qué soy yo, un coche?”.

 Cumplidos ya los 30 llegó el gran éxito con el álbum “She’s so unusual”. Los jóvenes y la crítica la ensalzaron como rebelde y que ella se rebelaba era algo que continuamente demostró: Al principio la letra de la canción “Girls Just Want To Have Fun” le resultaba incluso demasiado misógino. Se trata más de seducir a un hombre, contó después, y por eso decidió cambiar el texto a último momento.

 Los siguientes discos tuvieron un éxito irregular. Lauper comenzó a cambiar su sonido, en ocasiones un poco más de R&B, en otras de nuevo más pop y bailable. En total ha publicado a lo largo de su carrera doce álbumes de estudio. Con casi 50 años regresó a los clubes de Nueva York para interpretar canciones de leyendas del jazz. “La banda sonora de mi juventud”, dijo. Lauper, que había sido madre de un hijo, no sabe envejecer, dijo entonces la crítica.

 Y ahora vuelve a estar en lo más alto: debuta tardíamente en Broadway. Consiguió seis premios Tony con “Kinky Boots”, entre ellos por el de mejor musical. “Uno da la vuelta al mundo en busca de reconocimiento y se olvida sencillamente de mirar delante de casa”, dijo Lauper en la gala en el Radio City Music Hall.

 Ahora está de nuevo de gira en Australia, Japón y los Estados Unidos. Y como sólo hacen los verdaderos rockeros, el día de su 60 cumpleaños se subirá al escenario.

 

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